Conocer las necesidades de las comunidades de aprendizaje: los diagnósticos socioeducativos
- ME. Norma Aidee Ubamea
- 17 feb
- 9 Min. de lectura
ME. Norma Aideé Castillo Ubamea
Directora del Centro de Formación e Innovación Educativa (CEFIE)
Profesora/Investigadora de la Escuela Normal Superior de Obregón
Sonora, México
Resumen
El artículo aborda, primeramente, el Diagnóstico Socioeducativo como una herramienta indispensable para identificar rasgos y recuperar información que documente la toma de decisiones, por parte de los colectivos institucionales; asimismo se explica por qué es una actividad científica de indagación necesaria para el diseño de un programa de intervención educativa, de ahí la importancia que se considere como herramienta fundamental para mejorar la tarea de educar. Seguidamente, se aborda la Intervención Socioeducativa en sus diferentes aspectos: el diseño, la implementación y el seguimiento de acciones acordadas por el colectivo institucional y los profesores responsables de los procesos de enseñanza, que brindan acompañamiento para desarrollar las capacidades cognitivas, socioemocionales, de convivencia y gestión de sus estudiantes, para garantizar una educación de excelencia. Finalmente, se aborda la manera en que México ha incorporado el Diagnóstico Socioeducativo en la Nueva Escuela Mexicana y se resaltan los grandes desafíos pendientes para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Palabras clave: diagnóstico educativo, diagnóstico socioeducativo, intervención socioeducativa, Nueva Escuela Mexicana.
Primeras reflexiones
Cumplir con la misión de educar individuos en el Ser, Saber, Hacer y Convivir en un marco axiológico y de conductas éticas, requiere traducirse en acciones administrativas, curriculares y pedagógicas que doten a los y las estudiantes de herramientas para identificar, comprender y gestionar las problemáticas o situaciones que les afectan derivadas de las circunstancias propias de los entornos.
Analizar la educación desde una perspectiva compleja con una visión humanista, multidimensional, inclusiva, intercultural como un reconocimiento a la universalidad que ésta debe poseer, requiere de posturas que formen para la incertidumbre y el cambio constante, la diversidad, el cuestionamiento y el error como la oportunidad de aprender y cuestionar lo aprendido. Asimismo, que promueva el desarrollo de las capacidades para el abordaje de problemas propios del entorno, desde una perspectiva de transformación y mejora continua.
Edgar Morin ya afirmaba que comprender el entorno en toda su complejidad es fundamental para la toma de decisiones informadas. Sin esta comprensión, cualquier intento de mejora educativa estará condenado a la superficialidad.
A diferencia de la escuela tradicional, herencia de una etapa industrial de producción en línea y consumo para las masas, tratamiento, por momentos, dado por el aparato o sistema educativo en algunos países latinoamericanos como el nuestro, al generar currículos prescriptivos, salones saturados, evaluaciones que, a través de mediciones numéricas ofrecen una salida administrativa (limitada, por supuesto) para evaluar los aprendizajes, entre otras posturas ya rebasadas por la propia dinámica natural del entorno social, la Nueva Escuela (NEM) requiere de un modelo educativo que entrelace la vida social del contexto con la vida escolar y áulica en una dinámica incluyente, entendiendo que no educa sólo el maestro al explicar o desarrollar contenidos académicos, porque como bien se sabe, la educación es un asunto mucho más complejo, imposible de realizar por una sola figura que es el profesor, sino que hay procesos que atañen sin duda al trabajo de aula, pero nunca perdiendo de vista que es a través del colectivo institucional como se pueden lograr mejores niveles de aprendizaje del estudiantado, si todos colaboramos en ello como un proyecto en común.
Conceptualización
La Real Academia Española define la palabra Diagnóstico en términos médicos, del griego diagnōstikós (διαγνωστικóζ), adjetivo perteneciente o relativo a la diagnosis. Acción y efecto de diagnosticar. Algunos sinónimos utilizados son: diagnosis, pronóstico, valoración, evaluación, dictamen, juicio, análisis y examen. Arriaga (2015) cita a Ricard Marí Mollá, (2001), quien define el Diagnóstico Educativo (DE) como “un proceso de indagación científica, apoyado en una base epistemológica y cuyo objeto lo constituye la totalidad de los sujetos (individuos o grupos) o entidades (instituciones, organizaciones, programas, contextos familiar, socio-ambiental, etc.) considerados desde su complejidad y abarcando la globalidad de su situación e incluye, necesariamente en su proceso metodológico una intervención educativa de tipo perfectiva” (p. 201) y a Buisán et al. (2001), quienes lo conceptualizan como “un proceso que trata de describir, clasificar, predecir y explicar el comportamiento de un sujeto dentro del marco escolar. Incluyen un conjunto de actividades de medición y evaluación de un sujeto (o grupo de sujetos) o de una institución con el fin de dar una orientación” (p.13).
Entender al Diagnóstico Educativo como una actividad científica de indagación, cuyo objeto de estudio son los sujetos o educandos y las instituciones ubicadas en su situación global, implica aceptar la actividad de intervención como el propósito principal. Aquí, nuevamente, se ubica el diagnóstico en dos actores principales, el alumno y el maestro. En general, según diferentes autores, es habitual asignar al proceso de diagnóstico tres funciones básicas: preventiva, predictiva y correctiva. Así, una vez realizado y obtenidos los resultados sobre las posibilidades y limitaciones del sujeto servirá para determinar el desarrollo futuro y la marcha del aprendizaje, lo cual queda limitado al que enseña y a quién aprende.
Pero, desde el paradigma sociocrítico, la visión es más amplia, aunque sigue siendo el propósito la intervención, si bien ya no es de uno a uno (maestro-alumno), sino que es el colectivo quien diagnostica desde el ámbito que le corresponde colaborar en la escuela. Siguiendo el modelo de la investigación-acción, el llamado Diagnóstico Participativo (DP), se entiende como la posibilidad de construir respuestas a las necesidades del contexto (Folgueiras-Bertomeu, & Sabariego Puig, 2018). En el mismo sentido, cuando se refiere al trabajo comunitario, el diagnóstico se asume como una estrategia que tiene el objetivo de conocer el contexto real; se intenta, con ello, obtener información sobre el o los problemas que vive la comunidad, por lo que el diagnóstico termina incorporando una visión sistémica del contexto (Lamus-García & Lamus-García, 2021). Desde un punto de vista sociológico, entonces el diagnóstico pretende ser una iniciativa que proporciona un conocimiento más elaborado de las condiciones sociales que se problematizan y que se pretenden modificar mediante un proceso de intervención.
Diagnóstico Socioeducativo
A diferencia del Diagnóstico Educativo, que se centra en la intervención del maestro para incidir en el proceso de aprendizaje, dentro del marco institucional (la escuela), el Diagnóstico Socioeducativo (DS), se visualiza como un proceso científico pero de acción colectiva, que recaba información a través de diferentes actores, momentos y dimensiones del ámbito educativo, con el apoyo de diferentes instrumentos, ya sean estandarizados o no, institucionales o diseñados para el propósito, digitales y no digitales, para tener el recurso de triangular la información del o los grupos de individuos, con el objetivo de identificar, conocer y comprender situación(es), problemática(s), así como sus causas originales.
Los Diagnósticos Socioeducativos, son una herramienta fundamental que permite, a través de diferentes instrumentos, agentes y momentos, recuperar y triangular datos que atañen a los sujetos actores directos e indirectos, involucrados en la tarea de educar. Hacer del DS un proceso voluntario y participativo, permite a la comunidad escolar conocer, comprender y aprender de manera integral, acerca de las condiciones geográficas de la comunidad, problemáticas del entorno referidas a situaciones de riesgo o áreas de oportunidad, las cuales pueden influir, tanto en el rendimiento académico como en las cuestiones socioemocionales de los y las alumnas, identificar características individuales de los alumnos que a veces llega a convertirse en una barrera para el aprendizaje o, al contrario, una potencialidad que habría que considerar para fortalecerla; en fin, toda una serie de cuestiones relevantes del entorno, que influyen positiva o negativamente en los Procesos de Desarrollo del Aprendizaje (PDA).
Así, con base en esta información, se toman decisiones referentes a la Intervención Socioeducativa, la cual incluye aspectos sobre: el diseño, implementación y seguimiento de acciones acordadas por el colectivo institucional y los profesores responsables de los procesos de enseñanza, que dan acompañamiento para desarrollar las capacidades cognitivas, socioemocionales, de convivencia y gestión de sus estudiantes, para garantizar una educación de excelencia, con visión para la mejora tanto, de los entornos como de la calidad de vida de los propios educandos.
Figura 1. Del diagnóstico educativo a la intervención socioeducativa

Fuente: Castillo, N.A. (2024)
El Diagnóstico Socioeducativo y la Nueva Escuela Mexicana
En México, a partir del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se empieza a gestar un nuevo modelo educativo conocido por su siglas NEM (Nueva Escuela Mexicana), en el que se reconoce la relevancia del vínculo entre la escuela y la comunidad con el objeto de enriquecer la labor docente y lograr la formación integral de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, pero que, además, le apuesta a transitar hacia una escuela que se constituya en un espacio abierto para la construcción de una nueva sociedad con sentido de pertenencia e interdependencia.
La comunidad, la escuela y el aula están entrelazadas y aprenden unas de otras; el conocimiento, el saber que se estructura en estos espacios, se espera genere y produzca un cambio individual y social que impacte en la mejora de la calidad de vida de los integrantes o colectivos que forman parte de estas comunas. De hecho, la elaboración del Programa Analítico que marca la NEM, incluye el análisis del contexto socioeducativo de la escuela, la contextualización y el codiseño de los contenidos, como puede observarse en la siguiente figura.
Figura 2. Elaboración del programa analítico

Fuente: Mejoredu (2023)
Para desarrollar un DS efectivo es necesario, primero, identificar las dimensiones y actores relevantes para recupera datos, lo que implica seleccionar las áreas clave que impactan en la comunidad, escuela y aula, acerca del ambiente académico, social y familiar. Al focalizar el análisis en estos aspectos, se puede tener una comprensión más profunda de los factores que influyen, directa e indirectamente, en los procesos de enseñanza y aprendizaje, como puede ser: el acceso a transporte, ambiente socioeconómico que limite o apoye las actividades escolares, las particularidades de cada alumno, la organización escolar como por ejemplo los horarios, reuniones periódicas con padres o vínculos con otras instituciones, entre otros.
Asimismo, será importante aplicar distintos instrumentos, algunos estandarizados como son el caso de test o pruebas que el sistema educativo aplica, otros de diseño original realizados por el colectivo con el propósito de triangular información que pueda generar un mapeo institucional y por alumno, así como de las condiciones del contexto escolar. Por ende, la recopilación de información se convierte en algo fundamental, se recogen datos específicos que validan percepciones y llenan vacíos, esta fase puede emplear distintos tipos de recursos que van desde encuestas, entrevistas y análisis de registros escolares.
Finalmente, el Diagnóstico Socioeducativo culmina en la priorización de acciones. Una vez identificadas las problemáticas más relevantes, es esencial decidir cuáles se abordarán primero, basándose en su impacto potencial en el aprendizaje y bienestar de los estudiantes. Este enfoque estratégico asegura que los esfuerzos educativos estén alineados con las necesidades.
Desafíos pendientes
No obstante que se tiene reconocido el Diagnóstico Socioeducativo como una herramienta indispensable para identificar rasgos y recuperar información que documente la toma de decisiones, por parte de los colectivos institucionales, siguen existiendo desafíos a considerar, como: la resistencia al cambio por parte de los autores/actores, pensar en la responsabilidad de educar como un proceso complejo que sí, incluye la enseñanza áulica, pero no, como el único espacio de aprendizaje, lo cual resulta para el profesor difícil de entender, responderse por qué y cómo otros van a involucrarse con “su grupo”, elección de contenidos, etc., igualmente, el sentido del ¿para qué? es asumir que realizar un Diagnóstico Socioeducativo supone una comprensión desde el sentido conceptual; no obstante, muchos profesores, sobre todo en México, expresan su sentir acerca de la falta de recursos materiales y humanos para responder a las necesidades que se detectan, pero que, al mismo tiempo, choca con la idea de la autogestión institucional que no siempre se lleva a cabo de manera efectiva.
Por otra parte, la falta de tiempos, equipos y materiales para realizar un DS, sin duda son factores limitantes para llevar a cabo cualquier tarea, pues en cuestiones del trabajo escolar casi se trabaja al día. De igual forma, la realidad de las carencias en cuanto al equipamiento es otro elemento que afecta y retrasa algunos procesos, como la tabulación de datos o el tratamiento de la información, entre otros.
Finalmente, es indiscutible la necesidad de aplicar el DS; por ello, superar los desafíos antes mencionados, aunque puede resultar un proceso no exento de dificultades, como el lograr la mayor participación posible de actores o involucrados, establecer las formas e instrumentos adecuados para la recuperación y procesamiento de los datos, gestionar los recursos materiales y tecnológicos para llevarlo a cabo, así como establecer los espacios y tiempos para la socialización de resultados. Los acuerdos que emanen de los colectivos comunitarios, aun con todas las dificultades deberán estar fundamentados en estos resultados que arrojen los DS. Así, las acciones a desarrollar serán pertinentes y acordes a las necesidades reales que impactan al óptimo desarrollo de los PDA en la escuela.
Referencias
Arriaga, M. (2015). El diagnóstico educativo, una importante herramienta para elevar la calidad de la educación en manos de los docentes. Atenas, 31 (3), 63-74. https://www.redalyc.org/pdf/4780/478047207007.pdf
Buisán, C. et al. (2001). Cómo realizar un diagnóstico pedagógico. Alfaomega.
Casanova, M.A. (2020). Educación de futuro. Textos para el debate. La Muralla.
Castillo, N.A. (2024). La investigación-acción y la evaluación de la ruta de mejora. Conferencia en el Primer Foro Educativo de CEFIE: Fortaleciendo las Comunidades de Aprendizaje en el marco de la NEM. Cd. Obregón, 5 de octubre.
Folgueiras-Bertomeu, P. y Sabariego Puig, M. (2018). Investigación-acción participativa. El diseño de un diagnóstico participativo. REIRE.
Lamus García, T.M. y Lamus García, R.Z. (2021). El diagnóstico comunitario en investigación acción. Ciencias Técnicas y Aplicadas.
Mejoredu. (2023). Vinculación escuela y comunidad, importante en la construcción de una educación que forme individuos comprometidos con la sociedad. Mejoredu
Morin, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Paidós. https://www.gob.mx/mejoredu/prensa/vinculacion-escuela-y-comunidad-importante-en-la-construccion-de-una-educacion-que-forme-individuos-comprometidos-con-la-sociedad-mejoredu-338850?idiom=es
Publicado en la revista INSPIRACIÓN EDUCATIVA MÉXICO
No. 19, 2025
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